lunes, 4 de octubre de 2010

trastorno bipolar/construir un sistema de apoyo

Prevención de recaídas



         La higiene del trastorno bipolar va enfocada a prevenir las recaídas. Y no debe haber la menor duda que la más efectiva herramienta de prevención es la medicación.
         Las personas que padecen trastornos bipolares tienen que aceptar la idea de que tomarán medicinas el resto de sus vidas, al menos en este momento de las investigaciones sobre la enfermedad. Este es un punto difícil. Los síntomas y la necesidad de tomar medicación suele aparecer en cuando se tiene veinte años o incluso menos, cuando ninguno de sus amigos tiene que molestarse con medicinas y se cree que sólo la gente anciana y las personas enfermas la toman. Es muy difícil para un joven que físicamente se siente bien tomar medicinas todos los días. La idea de tomar medicinas para controlar nuestros estados y los procesos mentales también es algo complicado de digerir. Recuerde, sin embargo que en el trastorno bipolar la medicación permite tener bajo control las alteraciones del ánimo más que cualquier otra cosa.
         Cada individuo necesita encontrar para sí mismo un método para asegurarse que cada una de las dosis es tomada. Existen dispositivos con los días de la semana marcados, pastilleros que permiten saber si se han tomado todas las pastillas correctamente. También puede preguntarle a su médico si puede tomarse las pastillas en una sola dosis o dos en vez de en tres veces al día.
         La evidencia que demuestra que la medicación previene las recaídas no puede ser rebatida; sencillamente es abrumadora. Pero hay cierta evidencia de que a lo mejor quien haya interrumpido el tratamiento para el desorden bipolar puede sufrir incluso algo más que una recaída. Ha habido un número de informes de personas que dejaron de tomar litio, tuvieron una recaída y no respondieron al litio cuando volvieron a tomarlo. Una vez que el litio fue interrumpido, éste no funcionó muy bien con estos pacientes cuando volvieron a él, este es un fenómeno que ha sido denominado -la discontinuidad de litio que induce a hacerse refractario a él-. En una serie de cincuenta y cinco pacientes que interrumpieron la ingesta de litio, diez de ellos, cerca del 20 por ciento, tuvieron una respuesta pobre cuando volvieron a empezar con él. Para estos pacientes, el litio había perdido alguna de su efectividad.



Construir nuestro sistema de apoyo

         Cada uno debe tener un equipo de apoyo y de buenos deseos para ayudar a él o a ella en los tiempos difíciles. Las personas con desorden bipolar no son ninguna excepción. Todos los consejos que he dado hasta ahora serán mucho más fácil para poner en práctica si tiene un equipo detrás.
         Quizás los miembros más importantes del equipo sean la familia y los amigos. Un miembro de la familia fiable o un amigo pueden ser sumamente útiles actuando como como observador objetivo de los cambios de humor. Un problema que las personas con desorden bipolar tienen que resolver una y otra vez es la dificultad de qué cambios de humor son normales y cuales no lo son. He visto pacientes que van de un extremo a otro de esta cuestión, explicando severos y obvios cambios de humor patológicos como "normales altibajos", mientras que niegan la enfermedad, a veces sobrereaccionan y lamentando que cada periodo de humor bajo después de un disgusto cada proyecto o relación significa que su medicación no funciona. El médico y el terapeuta nos pueden ayudar en esto, por supuesto, pero alguien que está relacionado y esté próximo a él puede ser un aliado valioso en esta cuestión. Un amigo astuto o un miembro de la familia que sabe comunicar observaciones de una manera cariñosa, no provocativa al notar cambios sostenidos en el humor es uno de los mejores apoyos que se pueden tener. Puede usted necesitar dar a la persona permiso para ser brusco con usted. La mejor persona para esta tarea pudiera no ser alguien que no vive en la misma casa que usted; esa persona puede estar demasiado próxima para ser objetiva, Mirad a vuestro alrededor para elegir cuidadosamente.
         Esto conduce a al cuestión ¿A quién revelará usted su diagnóstico? Dos buenas reglas a este respecto debería ser sólo a aquellos que necesitan saber y a aquellos que pueden ayudar y necesitan saber. La categoría que necesita saber incluye, por supuesto, el médico de familia, todos los médicos que le tratan y cualquier profesional de la salud que pudiera estar en posición de recetar medicamentos-, incluso dentistas, por ejemplo: si usted tiene un abogado o alguien que le maneja las cuentas, esas personas necesitan saberlo también.
         Con los patronos las cosas se presentan más complicadas. Dependen del país y de muchas circunstancias que el paciente debe valorar.
         Se conseja vivamente asistir a terapias de grupo. Compartir dudas y experiencias es sin duda muy enriquecedor. Preguntar por ejemplo: ¿cómo le dijeron a su jefe que era bipolar? ¿o a sus hijos acerca del diagnóstico? y miles de otras preguntas.



No sea una víctima bipolar

         Los individuos que tienen un problema médico incurable, pero tratable deben aprender a saber cómo trazar una fina línea entre no tratar su enfermedad bastante seriamente y tomarlo demasiado seriamente. Nosotros los psiquiatras vemos las consecuencias de no tomar el desorden bipolar en serio en nuestro despacho o clínica y más frecuentemente en hospitales y salas de urgencias. Los individuos que dejan de tomar medicación, que no tienen el tratamiento que necesitan por un problema u otro, que ignoran tensiones en marcha o ambientales o interpersonales hasta quedar abrumados por ellos. Estos individuos son verdaderamente víctimas de un desorden bipolar que abdica a los caprichosos ritmos erráticos de su enfermedad más bien que hacer lo que pueda controlara sus síntomas. Pero hay también otra clase de síntomas y enfermedad la mismo tiempo, que evita desafíos y se retira de su trabajo y de su comunidad en un mundo de medicaciones, análisis de sangre, visitas al doctor y reuniones con grupos de apoyo. Creo que la mayoría de los individuos cumplen algún tiempo en ambos lados de esta fina línea durante cierto tiempo a medida que se dan cuenta del impacto de la enfermedad en sí mismos y se figuran como integrar lo que necesitan hacer sobre su enfermedad y modo de vivir. Ningún extremo es saludable y requiere tiempo, buenos consejos y un trabajo duro para hallar el equilibrio propio.




(Extracto del libro: “Bipolar Disorder”, Francis Mark Mondimore, MD. 1999. A John Hopkins Press Health Book.)

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